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La Cabina de postales sonoras es una estructura similar a una cabina telefónica, en la cual el visitante tiene acceso a una carpeta conformada por paisajes sonoros, las cuales buscan compartir una experiencia específica de la escucha: desde la contemplación de la naturaleza, pasando por los sonidos de nuestra cotidianeidad, hasta llegar a las historias y reflexiones personales, con el objetivo de funcionar como un boleto de viaje distinto al de todos los días. Las presentaciones se realizaron en una plaza, un tianguis y el campus central de la UABC.

Concepción de pieza: Humberto Muñoz
Apoyo en diseño: Denahí Valdez
Propuesta de pintado: Fernando Corona
Apoyo en construcción: Arturo Montalvo
Vista frontal
Vista trasera
VOCES
Sin el lenguaje oral nada de lo que nos rodea podría existir para nosotros. No habría conocimiento. Pero sin el sonido, el lenguaje no podría ser. Todas las voces, risas, charlas, historias, emociones, ideas, regaños, sorpresas, toda la música del mundo nada sería más que un murmullo frío. Un fantasma de vago rastro en los instantes.
RONRONEO
Creo que el Lolo vive a gusto en la casa. Se la pasa dormido. Comida y agua no le faltan. En algún momento despierta y lo sacamos. Al rato vuelve. Maulla para entrar. Come y vuelve a dormir. Es simpático y juguetón con nosotros. En ocasiones es desconfiado con las visitas. Quizá solo ande de mal humor. Cuando ronronea, se pone bien enfadoso. Comienza a dar vueltas mientras se restriega. En ocasiones lo he encontrado sobre alguna ropa, ronroneando y amasando con sus patas. Me parece extraña, pero razonable su forma de evocar a Brad, su mamá.
DOMINGO EN CASA
Realizada la limpieza del patio, el paseo al perro y claro, devorado el desayuno, el domingo reclama descanso y ocio imaginativo. Aún tenía el tornamesa, así que puse aquel disco extraño del música del circo. Las imágenes pegadas en el cuarto me trasladaron a esa etapa que siempre quise vivir (incluso como un fenómeno), cerré los ojos y me dejé ir. En algún momento la realidad me asaltó y tuve que salir de ahí. El disco terminó. Allá afuera la vida sigue aunque el circo se vaya.
EN LA RUMOROSA
Como suele pasar en vastedades, el pensamiento de mirar la noche fue el saberse nada. Las capas de canto reforzaron la noción de infinito, de perpetua expansión. Nos pusimos filósofos y asamos salchichas y algunos vegetales. Al explorar la oscura postal, aquel canto de los que no pudimos ver me hizo prescindir de una lámpara: si alguna criatura maligna se escondiera entre los arbustos, el silencio de los pequeños insectos delataría el peligro latente.
CAMINAR
Hay tantos pasos como caminos en el mundo, hay pasos para arriba, para abajo, para la izquierda o la derecha, hay pasos que escapan y pasos que juegan, hay pasos que no llevan a lado alguno. Hay pasos equilibristas y pasos de payaso, pasos bailarines y pasos apurados, pasos leeeentos y pasos misteriosos, como de película.
Para cada paso hay una réplica, para cada réplica, un camino. Hay tantos caminos como pasos en el mundo...
DESIERTO
Dijo que es un estado libre de intención, porque estamos en un mundo de sonidos. Le llamamos silencio cuando no encontramos una conexión directa con las intenciones que producen los sonidos. Pero entre un silencio silencioso (agudo -sistema nervioso- y grave -la circulación-), no hay una diferencia realmente esencial. El silencio es imposible, ¿qué escuchas ahora?
CUAUHTÉMOC DE LA BELLAVISTA
Nunca más lo he vuelto a ver...
UN MAR
Enmarcados en caída al mar. Un sol en el que vislumbré un ángel, ¿recuerdas? Sentí el corazón como un torrente grave, como si la pieza bajo el oleaje te gritara sus verdades. Nada oía, nada más que el pensamiento tranquilo y nadando en nervios. Sería tu mirada. Seguro.
DISCOS Y JUGUETES
Empolvados los encontré un buen día. No sé cómo llegaron a casa. Eran cajas y cajas de discos. Luego de la selección, apenas me quedé con menos de cien. No tengo tornamesa, pero cuando lo tenga quizá me crezca barba escuchando estos temas, tratando de aprehender un poco de ese pasado de nostalgia. Tampoco sé de dónde salieron los juguetes.
AVES
Una vez mi abuelo encontró debajo del carro un pájaro con el ala rota. Me lo entregó con la responsabilidad de cuidarlo. Era yo muy pequeño. Dentro de su jaula, agua y pequeñas migajas de pan le procuraba. Pensé en el día en que el ave volvería a volar. Ese momento nunca llegó: un día desperté y solo encontré al pájaro tieso. Había muerto durante la noche.
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